Cena Cóctel: Historias con Vida.

Hola, como estás?

Seguro que estupendamente y más lo estarás con la invitación que te voy a realizar, porque? Te enumero las razones de mi decisión:

Es una ocasión especial, especial como tu, que vives un vida épica, legendaria. Tu, que en cada paso que das, tu huella deja un rastro único, inconfundible, capaz de ser seguido por muchos. Eres de esas personas que en su vocabulario abundan palabras como amistad, solidaridad, ayuda, apoyo, colaboración, en fin, que eres una de esas personas que entiendes que en la medida que los demás estén bien, yo, tu, también lo estaremos.

Es por ello que quiero invitarte a Cenar, si, como lo lees, ¿Quieres venir a cenar conmigo? No aceptaré un no por respuesta, aunque puedo ser capaz de entenderlo.

Todo está conectado y las acciones también lo están… Sigue leyendo entrando en “OPTIMISMO CRÓNICO” y verás porque te lo digo!

De antemano muchísimas gracias por permitirme llegar hasta ti para hacerte está invitación, espero no la rechaces.
Con Optimismo Crónico me despido saludándote y deseándote una espectacular semana, mes, año.

Guillermo Rodríguez B.
El Optimista Crónico.

Des-CONECTANDO en la 1era. Convivencia Jóvenes con Cardiopatías Cóngenitas Camino de Santiago 2015: Soñadores vs. Hacedores.

¿Soñadores vs. Hacedores? esa es la cuestión. Los soñadores visualizan situaciones que aún están por vivirse, es como si fueran capaces de ver el futuro, dibujan con detalle ese futuro en sus sueños, dan rienda suelta a su imaginación, imaginando lo inimaginable, sueñan durmiendo, sueñan despiertos y en cada sueño una profunda inspiración les invade, inspiran y expiran, en cada bocanada millones y millones de luces, estrellas, sueños se pasean por sus cabezas, todo su ser se impregna con ello y a todo aquel que se encuentre cerca es arrastrado hacía su mágico universo. Los hacedores viven en la acción, no paran, ni el pasado ni el futuro está en ellos, viven en el presente, un presente constructor del futuro desde el hacer aquí y ahora, no cuestionan, van y hacen sin pensarlo dos veces, en su hacer está la gloria, aprenden haciendo y siguen haciendo. En ambos, soñadores y hacedores, la sonrisa protagoniza sus vidas, en los primeros sonrisa que pudiera ser tímida con mirada hacía el cielo, en los segundos sonrisa desbordante mirada atenta e inquieta, lista para dar el próximo paso. Juntos caminan hacia Santiago de Compostela…